lunes, 26 de junio de 2017

Hap and Leonard

Hoy en día estamos saturados absolutamente de todo. Lo cual creo que no es bueno.

¿Y por qué digo esto?




Pues muy sencillo. Me gustan las series de tv. No sigo fielmente muchas, pero me gusta sentarme en el sofá y buscar algún capítulo de alguna serie.


Cada día nos bombardean con estrenos de nuevas series…nuevas temporadas…

Yo no sé vosotros, pero a mí me cuesta seguir el ritmo. Tampoco voy a estar horas y horas sentado frente a la tv, ni voy a llenar el disco duro del Iplus porque según algunos “críticos” tal o cual serie no me la puedo perder.

Y todo ese bombardeo de estrenos y más estrenos hacen que de manera inevitable se nos cuelen o pasen desapercibidas para la mayoría del público algunas series que por unos motivos u otros no gozan de la atención que realmente se merecen.


Y hablo de una serie que acabo de ver la primera temporada (solo 6 capítulos) y que me ha sorprendido para bien.

La serie la emiten en el canal Sundace Tv y se llama: Hap and Leonard. Y sencillamente es magistral.

Una serie que habla sobre todo de la amistad entre dos colegas (Hap y Leonard) que se conocen desde la niñez.


Una historia que empieza con el regreso de la ex de Hap para proponerle un trabajo: tiene que buscar en el río un coche que años atrás se hundió con mucho dinero en su interior.

En ese momento de la historia, los dos colegas han sido despedidos del trabajo y Hap acepta el trabajo con la condición de que también entre Leonard. A partir de ahí la historia se irá complicando y pasando literalmente por encima de todos los personajes que componen la serie, hasta terminar en un penúltimo episodio que es realmente un baño de sangre.



Aquí tenéis el enlace de la página de AMC, que es la cadena que produce la serie. La primera temporada tiene como he dicho antes 6 capítulos, de apenas 45 minutos cada uno. Realmente se pasan rápidos los minutos, pues la serie mantiene desde el minuto 1 un ritmo aceptable, sin saber ni lento ni rápido. Las interpretaciones son de lo mejor que he visto en tv, la dirección y el montaje no tienen nada que envidiar a las grandes series del momento que copan la atención del gran público.

Cuando veo series como esta, entonces sé porque me gusta escribir guiones.

domingo, 25 de junio de 2017


Un viejo microrrelato que escribí hace un tiempo y que fue incluido en LA AUDIENCIA HA ESCRITO UN CRIMEN y que podéis descargaros de manera gratuita en la web de AXN

También podéis encontrarlo en RELATOS Y MICRORRELATOS en Amazon junto a más relatos míos.







VENGANZA

A pesar de ser verano, la noche era algo fría. Apenas había estrellas, y un grillo escondido en alguna parte del jardín improvisaba una agradable banda sonora. Nada hacía prever lo que podía suceder de un momento a otro. Sentado en una silla de plástico verde no podía dejar de mirarte. Justo enfrente tú también estabas sentada, con tu melena rozándote los hombros, mirada tranquila y una 9mm apuntándome.

sábado, 24 de junio de 2017

Recuerdos de juventud

Ayer, aburrido en el sofá por el calor, con el mando a distancia en mi mano izquierda (soy ambidiestro, pero algunas tareas me resultan imposible con la mano derecha) iba pasando uno a uno los canales buscando algo que ver, algo que hiciera que las dos siguientes horas dejasen a un lado la pesadez de la ola de calor que sufrimos.

Y en uno de los canales, no recuerdo cual, vi un fragmento de EL ascensor (1983). Ese fragmento de lapelícula me traslado inmediatamente a unos años inolvidables. A los años en los que empezábamos a salir en grupo con los amigos. De hecho, El ascensor fue la primera película que vi con los colegas en el cine. La primera vez que salí sin mis padres.


Mis pesetas en el bolsillo… el “quedamos en el portal de Luis”… el “¿viene Marta también al cine?...

Una de la saga de Viernes 13, no recuerdo cual, fue mi segunda película con los colegas.

Que agradable resulta recordar aquellos tiempos tan lejanos ya. Algunos detalles se difuminan en el áspero universo de la memoria, pero otros perduraran con nosotros para siempre. La película del sábado noche…el partido de fútbol con el equipo del barrio en donde estábamos expectantes por si la chica había venido con sus amigas a vernos jugar.


No sé si los tiempos cambian… si cambiamos nosotros… quizá sea un poco de ambas cosas.

Un día de repente dejan de gustarnos las películas de terror o nos volvemos más exigentes a la hora de elegir cual vemos. Un día, esa chica que preguntábamos si vendría también al cine, o a la que buscábamos con ansiedad en la banda del campo de fútbol mientras nos preparábamos para jugar, se queda atrás en nuestra vida. O simplemente un día toma otro camino diferente pero paralelo al nuestro.

Cada día, cada año, cada recuerdo…cada beso…cada lágrima…es importante en nuestra vida. Por eso, al ver un fragmento de una mala película en la televisión, nos traslada a una parte específica de nuestra vida. Como si fuese un olor, un sabor.


Pensamientos de un sábado por la tarde.  

martes, 20 de junio de 2017

CAPÍTULO 30 PARTE 2 SOMBRAS EN LA OSCURIDAD


R vio alejarse el coche de la forense. Tranquilamente sostuvo el sombrero con ambas manos, y miró a su alrededor. El edificio anatómico forense se alzaba imponente a lo largo y alto de cinco pisos de altura justo a su izquierda. Algunas luces, seguramente de oficinas, estaban encendidas. Todavía había personal trabajando. No todos tenían los mismos horarios de entrada y salida. ¿Qué había insinuado Eva? ¿Qué podrían estar relacionados todos esos crímenes? ¿Qué algo que no era humano estaba asesinando en la ciudad?  Volvió hacia el taxi. Tenía ganas de llegar a casa. Estar con Isabel. Menos mal que el trayecto era corto.

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Cuando llegó al taxi, subió al interior resoplando y acomodándose en el asiento. La temperatura descendía considerablemente. Resultaría un invierno bastante duro.

-Calle 57- dijo colocándose el abrigo tras cerrar la puerta.-No espere.- R mantuvo un instante el silencio, como pensativo. Aunque le apetecía regresar junto a Isabel, algo lo azotó la mente. Un toque sutil, pero que fue suficiente para cambiar de idea tan rápidamente.- Vayamos antes a la 24.

El taxista activó el contador a la vez que contestaba con un simple y monótono “Ok, el señor manda”. El coche giró en la misma calle y se dirigió hacia la 24.

Fue un viaje corto. Poco antes de llegar ordenó al taxista que parase justo antes de girar a la calle 24. Y que lo esperase, que no tardaría mucho. Descendió, abrochándose de nuevo el abrigo y subiéndose el cuello para protegerse del frío, avanzó hacia la esquina de la calle 24 donde estaba la librería de Lucia. Todavía era hora de comercio por lo que seguramente todavía la encontraría abierta, en caso de que ella si respetase el horario y no hiciese como muchos comerciantes. Avanzó por la acera, con las manos en los bolsillos y mirando un instante hacia el taxi para cerciorarse de que lo esperaría. No había demasiada gente por la calle. Caminó algo rápido, hasta detenerse a una veintena de metros de la librería. Se acercó a la puerta de un edificio y se ocultó en el hueco del portal, sin perder de vista el ventanal y la puerta del establecimiento. Todavía estaba abierta la librería y la luz del interior teñía suavemente la acera. 



Tuvo que cruzar la calle y situarse tras una furgoneta para poder ver mejor el interior. Aguardó unos segundos en silencio y con las manos en los bolsillos. Al otro lado del cristal, el mostrador estaba desierto. Tampoco había ni rastro de Lucia, al igual que de ningún cliente en ese momento. Movió la mirada e intento ver algo más de la tienda, pero entre el escaparate y la puerta había pared, por lo que era imposible ver algo justo en esa parte. Pero la propietaria de la librería apareció. R se centró en ella. No quería ni pestañear, no perderse nada de lo que pudiese hacer, por banal e intrascendente que fuera. Lucia rodeó el mostrador. Llevaba una especie de cuaderno. Lo abrió y empezó a ojearlo. R movió la cabeza. Tenía que hablar con ella. Observarla desde la lejanía no le llevaría seguramente a buen puerto.

Lucia miró su reloj de pulsera. Apenas veinte minutos para las ocho de la noche. Había sido una jornada bastante tranquila, sobre todo la tarde. Últimamente las tardes eran demasiado tranquilas. En su mente rondaba la idea de irse directamente a casa y darse un baño relajante. Sumergirse en la bañera llena de agua y cerrar los ojos. Relajarse, dejar que el agua caliente le transportase durante unos minutos a otro mundo. A un mundo sin…

La puerta se abrió. Sus pensamientos volaron, esfumándose de golpe. Cerró el cuaderno que durante unos minutos había estado ojeando, pero que al final solo miraba, sin llegar a ver, mientras su mente se relajaba en la bañera llena de agua caliente y espuma. Levantó la vista y vio a un hombre que quizá llegase al uno ochenta. Con un abrigo de color negro con el cuello subido y un sombrero. El hombre avanzó hasta el mostrador, quitándose el sombrero a la vez que avanzaba. R se detuvo frente a la propietaria del establecimiento.

Él la recordaba perfectamente, pero quizá ella no le recordarse.


-Buenas noches- dijo tranquilamente.





sábado, 17 de junio de 2017

Creed La leyenda de Rocky

He de confesar que soy un apasionado seguidor de la saga de Rocky, y reconozco que hay partes de la saga mejores y partes peores.


 Creo, y siempre bajo mi punto de vista, que el personaje de Rocky nos ha atraído por su sencillez, por su cercanía al hombre de la calle. Perfectamente podía haber sido nuestro vecino del quinto o nuestro vecino de la casa de enfrente. Un personaje que se reengancha en el boxeo por pura casualidad, cuando nadie daba un penique por él.  Y esa esencia, ese “hombre de la calle” perdura durante toda la saga.



Incluso en “Creed la leyenda de Rocky” se agranda aún más. Y como dice el titulo se convierte en leyenda. Nuestro vecino del quinto se convierte en leyenda.

¿Y por qué no ocurre lo mismo con el personaje Adonis Johnson? Quiero decir ¿Por qué no sentimos la misma cercanía, el mismo aprecio o cariño con él?

Acabo de ver la película (sí, sé que alguien dirá que la peli ya tiene dos años y que si tal y que si cual) Para empezar diré que me gusta comentar películas, independientemente de si se estrenó ayer o en 1902. Si alguien busca un análisis detallado sobre la peli…este no es su blog.

Continúo pues. Como iba diciendo acabo de ver “Creed la leyenda de Rocky” y como he dicho antes, en ningún momento he sentido por el personaje de Adonis la cercanía o el cariño que se puede tener al personaje de Rocky. A lo largo de la película me daba la sensación de que estaba presenciando un cierre de la saga algo mediocre (es verdad que la película tiene en la primera hora algunos momentos incluso cómicos), pero daba la sensación de que no estaba a la altura. No conectamos en ningún momento con un personaje que es todo lo contrario a Rocky. Un personaje que más bien parece (aunque luego resulte un excelente boxeador, una cosa no quita la otra) y lo es, un niño rico, con una novia guapa, con el mejor entrenador que podría tener un boxeador. En fin, alguien que desde el minuto uno lo tiene todo.



Pero ha sido llegar al combate final (entre medias queda el conflicto de Adonis con Rocky por el cáncer que éste último tiene) y la película ha ganado enteros. El combate final sencillamente ha sido brutal, magistral. Sobre todo el último asalto cuando ha sobresalido en algunos momentos la música del combate de la primera película de Rocky. Pero no veía al hijo de Apolo Creed luchando, veía de nuevo a RockyBalboa. Rocky contra Apolo, Rocky contra Iván Drago, Mason Dixon

Realmente ha sido impresionante, cualquier seguidor de la saga lo entenderá. Creo que al final después de todo (espero que así sea) ha sido un cierre espectacular. Con un combate que sin duda alguna nos trasladará a los mejores combates (como ya he dicho) de Rocky Balboa.

viernes, 16 de junio de 2017

RELATOS BREVES



Tú y Tormenta de verano, dos relatos breves que podéis encontrar en RELATOS Y MICRORRELATOS en Amazon

Os recuerdo también que podéis seguir capítulo a capítulo mi última novela "La historia de la ciudad sin árboles" en este mismo blog. Todas las semanas un capítulo nuevo.




Me acostumbré a invadir tu lado de la cama. Pasear por tus playas desnudas, donde las salvajes aguas de tus besos bañaban mi piel.  A lo lejos un grillo improvisa la banda sonora de la noche. Versos sueltos, perdidos, de un poema mil veces empezado y nunca acabado. Dejemos que la noche fluya entre las sábanas.


TORMENTA DE VERANO


Agradable tarde tormentosa. Las ramas de los árboles del jardín se dejan mecer con suavidad por el aire fresco que cubre el día desde primeras horas de la mañana. De vez en cuando un trueno y poco más tarde un chaparrón de un minuto. Como si ese acto de la naturaleza pareciese estar programado.  Sentado frente a la ventana siento el frescor que entra por la puerta abierta. Mis dedos vuelan por el teclado a la vez que mi mente se sumerge, sin querer salir, en las palabras y frases que se van escribiendo en el portátil y que poco a poco van construyendo un universo nuevo. De fondo escucho tu voz. Canturreas alguna canción. Hace un rato he sentido tu olor y tu sonrisa al sentarte sobre mis rodillas y leer algunas frases. El sabor de tus labios al besarme. Tu voz alejarse al decir que continúe escribiendo, que no quieres entretenerme.  Otro chaparrón. El sonido del agua en el jardín. Los truenos. El color gris de la tarde avanza hacia una noche de amor, de tu cuerpo desnudo en la cama, navegando por mis sueños. Recorriendo tu piel, rendido me dormiré entre tus brazos.

martes, 13 de junio de 2017

CAPÍTULO 30 PARTE 1 SOMBRAS EN LA OSCURIDAD

La tarde siguiente a la firma de libros, R cerró la oficina una hora antes, y tomando un taxi se dirigió al edificio anatómico forense. Esperaba encontrar a Eva.

https://pixabay.com/

En el corto trayecto, apenas quince minutos, pudo escuchar en la radio la noticia de una nueva persona encontrada muerta por la mañana a orillas del río, en la parte norte de la ciudad. Apenas se daban detalles del estado del cadáver, pero según el periodista que hablaba en ese momento por la emisora, al parecer el cuerpo lo habían encontrado en muy mal estado. Similar a las muertes de los días anteriores en la ciudad. Todavía seguía coleando en la radio y la televisión los brutales asesinatos de las dos estaciones de metro, en los que habían encontrado un total de siete personas brutalmente asesinadas. E insistían en que la policía continuaba dando palos de ciego porque no encontraban ni una sola pista que les pudiese ayudar en la investigación. El taxista refunfuñó. Aquella noticia era la excusa perfecta para poder hablar con su cliente, que desde que se había sentado en el asiento trasero e indicado la dirección en un tono más bien bajo y apagado, no había abierto su boca para nada más. Ni siquiera para protestar por el denso tráfico…por el frío…o por cualquier otra cosa de la que los clientes normalmente se quejaban.

-Sea quien sea el que comete los crímenes es listo de cojones- protestó el taxista mirando por el retrovisor a su cliente, buscando descaradamente una respuesta.

R escuchaba la noticia, pero tenía la mirada perdida hacia la ventanilla, hacia el otro lado del cristal. Donde el frío era intenso y la noche empezaba a bañar de manera silenciosa y rotunda los rincones de la ciudad. Se sorprendió al ver que efectivamente como decía la radio y la televisión desde hacía unos días, los ciudadanos procuraban no estar en las calles a medida que se acercaba la noche. Incluso descubrió en el trayecto en taxi, que algunos establecimientos cerraban antes de sus horas habituales.

Pagó con un par de billetes al taxista justo cuando lo dejó frente al edificio en el que trabajaba Eva, y pidió que lo esperase, que no tardaría mucho. Saliendo del taxi se recolocó el abrigo y empezó a caminar. Pero no entró en aquel edificio. En su lugar esperó en la puerta. Desde esa misma posición podía ver el coche de la forense y sabía que todavía no había terminado su turno. Miró el reloj y comprobó que quedaban pocos minutos. Se terminó de abrochar el abrigo y metió las manos en los bolsillos. Esperaría. Sabía que era una mujer muy estricta con los horarios. Además, al depender su puesto de trabajo directamente del ayuntamiento local, estaba obligada a salir a su hora. No se pagaban horas extras.


-Últimamente te veo muy a menudo- Murmuró Eva al salir del edificio y encontrarse cara a cara con el detective.

-¿Podemos hablar cinco minutos?

-Solo un minuto R- respondió de manera algo áspera la forense. Ya habían empezado a caminar hacia el parking, hacia el coche. Una vez más entre ellos dos no existía protocolo a la hora del saludo o despedida.- Tengo algo de prisa.

-Entonces iré al grano guapa- dijo el detective quitándose su Fedora sin dejar de andar. Eva lo miró un instante algo sorprendida al oír lo de “guapa”. Conocía a R y sabía que no era su habitual forma de hablar.- ¿Por qué me engañaste con lo de la muerte del informático?

-¿Engañarte?- Eva lo miró fugazmente a los ojos. Recordó que lo primero que le enamoró de R fueron aquellos ojos con mirada tan intensa, tan varonil, tan verdadera.- Oh vamos R, tú lo puedes hacer mucho mejor.

Llegaron al coche. La forense empezó a rebuscar las llaves en el interior del bolso que colgaba de su hombro.

-¿A qué te refieres?


-Viste los mordiscos.- Eva abrió la puerta y antes de entrar lo miró fijamente.- ¿Crees que en un informe oficial puedo poner que la muerte de aquel joven fue causada por el mordisco de un vampiro? Además ¿No ves últimamente las noticias? He podido hacer la autopsia a uno de los asesinados en la estación de metro y te puedo asegurar que un ser humano no causa esos destrozos en un cuerpo. Como ningún ser humano es capaz de matar clavando sus colmillos en el cuello hasta desangrar a otra persona. – Acto seguido montó en el coche y abandonó el parking.